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Loreto es una pequeña
ciudad italiana, sede de un antiquísimo santuario dedicado
a la Virgen, Madre de Dios, donde, por un impensable designio de
la Providencia divina, se le venera entre las mismas paredes de
su casita de Nazareth.
La tradición y la historia se mezclan para
narrarnos que en el año 1291, cuando los cruzados tuvieron
que abandonar la Tierra Santa ante el avance de los musulmanes,
con la evacuación del pueblo del Acre, la Casa de la Virgen
fue trasladada por “ministerio angelical” desde Nazareth
hasta la localidad de Tersatto, en Dalmacia, y luego, en la noche
del 10 de diciembre de 1294, fue colocada sobre la colina lauretana,
en el territorio de Recanati.
La casa de Nazareth, donde vivió la Sagrada
Familia, estaba constituida en su parte interior por una gruta que
se encuentra actualmente visible dentro de la majestuosa Basílica
de Nazatreth, en Palestina y, desde la gruta hacia fuera, por otra
parte construida de material; esta última es la que ha sido
trasladada a Loreto.
El Santuario de Loreto es, por lo tanto, el resultado
de una precisa “tradición”, es decir, de un hecho
transmitido desde hace siete siglos, en principio solo oralmente
y, a partir de la segunda mitad del siglo XV, mediante documentos
escritos, de no fácil lectura crítica, que dieron
origen a la llamada “cuestión lauretana”, una
controversia que se mantuvo viva a través de los siglos acerca
de la autenticidad de la Santa Casa de Loreto.
Los estudios realizados en torno a la cuestión
por uno de sus más eminentes investigadores de nuestro tiempo,
el padre Giuséppe Santarelli, y los descubrimientos arqueológicos
más recientes parecen confirmar una hipótesis, que
es cada vez más aceptada por estudiosos y peregrinos, según
la cual el material de la Santa Casa fue trasladado a Loreto no
por un “vuelo de ángeles”, según la tradición,
sino por hombres, seguramente cruzados, utilizando un común
barco de carga. La fecha de la “Traslación”,
mencionada por la tradición (1291), en efecto, coincide con
la caída de Accon y la rendición de los cruzados,
quienes, en ese año, perdieron el control de Palestina. Nada
más natural que éstos, ante lo irreparable, hayan
decidido llevarse las piedras de la “Casa” de la Virgen,
construida delante de la “Gruta” y salvada de la destrucción
de Nazareth del año 1263 por estar protegida en el interior
de una basílica edificada sobre restos de dos construcciones
precedentes, una de estilo bizantino y otra sinagogal.
Solamente admitiendo el traslado de esta preciosa
reliquia de Nazareth a Loreto, es posible comprender, no solamente
los orígenes de este santuario, sino también, su extraordinario
desarrollo en los siglos XV y XVI y el compromiso explícito
de la Santa Sede, que no puede encontrar su razón de ser
una simple leyenda. El 16 de marzo de 1986 la ciudad de Loreto celebró
solemnemente el IV centenario de la bula del Papa Sixto V “Proexcelti
praeminetia”, mediante la cual el Santuario de Nuestra Señora
de Loreto ha sido elevado a la dignidad de diócesis, dirigido
y gobernado por un obispo.
Por eso el Santo Padre, Pío IX, dijo que
“entre todos los santuarios dedicados a la Madre de Dios,
Loreto se encuentra en primer lugar y brilla con una luz incomparable
porque la Casa, que allí se venera, es sagrada por los misterios
divinos que en ella se vivieron.
En la Argentina: Arquidiócesis de
Buenos Aires
Año 1608: La primera capilla construida
por los jesuitas en el mismo año de su llegada al país,
dedicada a Nuestra Señora de Loreto, fue levantada en un
solar de la manzana al este de la actual Plaza de Mayo (Defensa,
Rivadavia, H. Yrigoyen y Balcarce), donado por el Cabildo a la Compañía
de Jesús con esa finalidad. Pronto el culto a esta Virgen
se extendió por toda la ciudad. En 1610, con motivo de la
beatificación de su fundador, los jesuitas pusieron la capilla
bajo la advocación del Beato Ignacio de Loyola. Trasladada
reedificada se convertirá luego en la actual parroquia de
San Ignacio de Loyola.
Año1720: en Loreto, Santiago del Estero
se construye la primera de las cuatro capillas donde se venera una
imagen de madera de 73 centímetros de altura, que data de
la segunda mitad del siglo XVII y fue traída por inmigrantes
italianos, quienes confiaron la imagen a una pobladora, Lula Paya
en cuya vivienda humilde empezó la devoción en la
zona.
Por un decreto pontificio, el Papa Pio X, agregó el Santuario
de Loreto en Santiago del Estero a la Santa Casa de Loreto en Italia.
El 6 de Diciembre de 1961, la Virgen de Loreto ha sido nombrada
“Brigadiera de Aeronáutica Militar” y se le impuso
la Faja Reglamentaria.
Año 1984: El Cardenal Juan Carlos Aramburu,
arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, decreta la
erección canónica de la parroquia de nuestra Señora
de Loreto, con sede provisoria en el Colegio de la Compañía
de Santa Teresa de Jesús, Raúl Scalabrini Ortíz
2999 (esquina La Heras), mientras se realizaba la construcción
del templo y casa parroquial en el predio de la avenida Coronel
Díaz y Juncal, cedido por la Municipalidad de Buenos Aires
para esa finalidad.
La Virgen de Loreto, cuya fiesta se celebra el
10 de Diciembre, teniendo en cuenta que, entre las paredes que se
conservan en su Santuario, vivió la Sagrada Familia, es la
Patrona de las familias y protectora de sus casas (Juan Pablo II,
1979); por la tradición es patrona de la aviación
y protectora de los navegantes; por extensión es invocada
por los exiliados y los emigrantes que, como la Santa Casa, son
obligados a cambiar de patria.
En fin la Casa en camino es la gran casa de la familia humana que
peregrina al encuentro con Cristo hacia la casa del Padre, acompañada
por la Virgen.
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