El Verbo, haciéndose hombre en el seno de María, dice al Padre: He aquí que vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad (Heb 10,7).

María, ante las palabras del Ángel, que le había anunciado la divina maternidad, responde: Fiat! He aquí la esclava del Señor, hágase en mi lo que has dicho (Lc 1,38).

Son los dos sí que han salvado al hombre!
José dijo su sí después del sueño: Despertado del sueño, José hace como le había ordenado el ángel del Señor y tomó consigo a su esposa (Mt 1,24)

De tal modo la Santa Casa se convierte en lugar privilegiado de oración y de ofrenda para todos los cristianos concientes que cada día renuevan el propio sí a Cristo. En particular lo es para las personas consagradas que con el modelo de María, han pronunciado su fiat en la ordenación sacerdotal o en las profesiones religiosas u aquí pueden renovarlo con particular intensidad.

La Santa Casa, en fin, es lugar privilegiado de oración para aquellos jóvenes generosos que están dispuestos a recibir la invitación de Jesús en las vocación sacerdotal o religiosa.



ORACIÓN POR TODAS LAS VOCACIONES


Oh María, nosotros te confiamos
el apostolado de los laicos,
el ministerio de los sacerdotes,
el testimonio de los religiosos.
Nosotros te rogamos
para que la vocación sacerdotal y religiosa
sea largamente sentida y seguida
por la gloria de Dios
y la vitalidad de la Iglesia.

La nueva primavera de las vocaciones
su nuevo aumento en toda la Iglesia
significa una particular prueba
de tu presencia materna
en el m misterio de Cristo,
en nuestros tiempos,
y en misterio de la Iglesia

Sobre toda la tierra. Amén  (Juan Pablo II)

María, Madre de las vocaciones; ruega por nosotros!